
Verdades Cansadas

“Los estereotipos son verdades cansadas.”
George Steiner
¿Qué es un estereotipo?
El origen de la palabra tiene raíces griegas, significa sólido e impresión, molde. Hace referencia a una percepción génerica y poco detallista que se tiene acerca de algo o alguien. Busca simplificar el entendimiento, pero a veces esa practicidad lleva a ignorar necesidades, deseos, habilidades y circunstancias de las personas, restringiendo o negando los derechos fundamentales y jerarquizando las diferencias.
Los estereotipos de género asignan roles, patrones de conducta y valoraciones sociales alrededor de hombres, mujeres y otrxs. En nuestra sociedad, sólo hay dos variables posibles “legítimas”: lo femenino y lo masculino. Así, la primera suele tener significados más negativos.
Todx aquxl que se aleje de lo que lo estereotipos estipulados dictan como correcto y esperable, pagaran las consecuencias. ¿De qué manera? Primeramente, la lógica será segregacionista: separar al desviadx del resto. Si esto no funciona o no basta para desalentar el intento de diferenciarse, lo que sigue es la incorporación: aquello que no se puede eliminar, se agrega al cuerpo de alternativas posibles. Ahora bien, se trata de incorporar, más no incluir. Es decir, se pone como alternativa probable, pero quitándole características propias y agregándole ajenas.
El colectivo de la diversidad conoce muy de cerca la tendencia social a querer clasificar todo de acuerdo a una lógica dicotomizante (sólo dos variables posibles: femenino/masculino, bueno/malo, permitido/prohibido, sano/enfermo, activo/pasivo, etc.).
A continuación, vamos a trabajar sobre algunos estereotipos relacionados al colectivo LGBT.
Si tenemos que plantear algún modo de organizar los estereotipos y prejuicios podemos pensar que giran en torno a algunos ejes específicos.
El cómo somos: modos de vestir, actitudes, costumbres, practicas sexuales, gustos. Todos estos estereotipos permiten identificar a los que pertenecemos a esa otra cosa, una población diferente, desviada y sojuzgada. Así, los estereotipos tienen la función de identificar y diferenciar. Los hombres gay son afeminados, lxs trans son bizarrxs, las mujeres son machonas, las practicas sexuales son raras, promiscuas, violentas y rozan el abuso de pobres e inocentes heterosexuales, tanto los gays como las lesbianas son así porque están frustrada en sus deseos heteronormativos.
El qué hacer con nosotrxs: la homosexualidad es factible de ser curada, tratada y transformada. No es bueno que tengamos y formemos familias, somos así porque nos abusaron, golpearon o discriminaron, etc.
Los estereotipos son un modo de marcarnos, de mostrar cuan distintxs somos y de cuan desviadxs de la norma estamos. Así, lejos de ser meramente descriptivos, forman y configuran realidades, en las cuales un conjunto diferenciado y separado es calificado, aplicándose sobre el mismo prácticas dañinas que van desde las burlas “buena onda” hasta crímenes de homo-lesbo-transfobia.
Ahora bien, a su vez los estereotipos con los que crecemos y nos criamos, pueden ser internalizados por nosotrxs mismxs, generando una gran disonancia cognitiva, el malestar propio de una lucha interna típica entre el deber ser y el querer ser ligado al campo del deseo.
En relación a este último punto, es necesario saber que se cuenta con espacios especializados para trabajar, sino libre de prejuicios, al menos con la honestidad suficiente como para reconocerlos y cuestionarlos en conjunto con el o la consultante, para generar la posibilidad de deconstruir y construir una realidad diferente, en la cual unx no sea culpable de antemano meramente por ser como es.
